jueves, 4 de octubre de 2012

"ROYCE"Bar en Barranquilla calle 84

“Royce”Bar, un sitio hermoso en Barranquilla, ubicado en la calle 84 #44-49, teléfonos 304 9260 y 304 9259, atendido por sus propietarios: Rodrigo Rieder y Cecilia Buendía.

Allí se pueden disfrutar cocteles deliciosos, cervezas auténticamente frías, vinos, rones y el delicioso Old Parr, en la terraza tropical o en el salón “Raíces”, con aire acondicionado y butacas abollonadas y música a gusto de los asistentes.

Es un sitio especial para parejas y pequeños grupos a los que les guste departir escuchando buen y agradable sonido.

Pantalla para los partidos

Los partidos del rentado colombiano y especialmente los del Junior y la Selección Colombia pueden verlo los asistentes, cómodamente ubicados y buen clima en “Royce” Bar,

Cumpleaños

En "Royce" Bar, le prestamos gratis nuestro salón y terraza para que invite a sus amigos y festeje su cumpleaños, solo debe avisarnos y apartar la disposición dos días antes de la celebración, además le regalamos el ponqué o torta con su respectiva velita. Llámanos al 304 9260 o 304 9259

martes, 13 de marzo de 2012

GERMAN: AMIGO



GERMAN PIEDRAHÍA: UN AMIGO DEL ALMA


Rodrigo Rieder

Hoy martes 13 de marzo resolví pasar a la clínica y visitar a mi amigo y colega Germán Piedrahíta. Después de todos los protocolos de entrada subí al séptimo piso y, en el cuarto 14 estaba sonriente mi amigo, con un tubo conectado a su tráquea, una aguja permitía el ingreso destroza a su brazo derecho y otro tubo plástico llevaba alimento a su estomago.
Ángela su hija había quedado en las afueras del establecimiento para permitir la entrada de Cecilia y mi persona, afuera una brisa persistente y fría sacudía la ropa de los cientos de transeúntes que colmaban las calles llenas de automotores, carretillas, bicicletas y demás elementos de movilización usados por las personas que alcanzábamos a mirar por el vidrio de la ventana.
Germán dibujó una sonrisa en su rostro que me transmitió alegría, nos tomamos de la mano y le hablé de lo cotidiano, el tomó su libreta para comunicarse y me escribió continuamente a cada pregunta mía sobre el tratamiento recibido en el dispensario. Bajé la vista y leí unas líneas que él había escrito en su soledad, de verdad me conmovieron, estás decían, palabras más o palabras menos: “Pronto me levantaré de acá de este lecho y volveremos a caminar tomados de la mano hacia el parque y miraremos los rieles del tren como lo hacíamos en aquellos tiempos”
Supongo que estas frases estaban dirigidas a Silvia su esposa. Hablamos o hablaba yo, el escribía con optimismo sobre su mejoría, en cuanto al dolor y a la comodidad que presta el establecimiento y de los trámites realizados por su familia en Valledupar, donde la EPS que a él le corresponde se demoró tanto para seguir el procedimiento que requería su enfermedad hasta el punto que hoy mantiene un tumor del tamaño de una pelota de ping pong en la garganta.

Él espera el resultado de una biopsia para saber que seguirá en el tratamiento que al parecer se hará todo acá en Barranquilla, Ángela su hija acompañada de su novio continuamente haces esfuerzos porque las determinaciones de la administración y el cuerpo médico del centro hospitalario sean rápidas, acertadas y de buen procedimiento para el enfermo. Ellos tras noches de trasnocho y esfuerzos cuidan con esmero a un Germán que se deja ver optimista, pero que la preocupación le deja ver pasajes de nostalgia y añoranzas, entre ellas le denoté las ganas que tiene de ver a su Silvia del alma.


Cecilia y yo nos despedimos después de 40 minutos de visita, le noté un respirar profundo y ronco por el tubo que sale de su garganta, me señaló el papel donde me decía que estaba pesando 50 kilos, que había ido al baño dos veces en el día y que no tenía dolor alguno, puse mi mano en su frente y le vi resbalar dos lagrimas en silencio, las acompañó con una sonrisa y me dio la mano, me dijo algo que leí en sus labios por donde no salían solo movimientos: “gracias amigo; amigo de verdad.”
Escribió luego sobre su libreta y al pasármela leí: “Consígueme un libro para leer”. Miré en silencio y mandé mensaje al cerebro para volver mañana trayendo debajo de mi brazo el pedido de mi amigo enfermo y esbocé un pensamiento que me pasó por la mente:




Alargo al enfermo el paso, y vuelvo,



cuantoalargo el paso, atrás el pensamiento;



no vuelvo, que antes siempre miro atento



la causa de mi gozo y de mi preocupación.

lunes, 5 de marzo de 2012

DIA DE LA MUJER



Por Rodrigo Rieder

*El excelente día para el mejor ser del universo

Me acuerdo del año 1957 cuando el entonces presidente de Colombia Gustavo Rojas Pinilla convocó a un plebiscito en Colombia y se incluís el derecho al voto para las mujeres del país.

Esa mañana conocí el significado de esa palabra y cuando me explicaban el porqué del plebiscito me detuve a mirar la belleza de una mujer que iba caminando frente a la vivienda de Miguel
Chinchia, vestida de negro, con una tul transparente e igual blusa dejaba ver las tirantas de sus brasieres, llevaba un peinado bomba alta, y taconeaba desafiante con su hermosura frente al grupo de hombres que la observaba.

A mis 7 años y en esos momentos inicié mi valoración a este poderoso ser de la raza humana. En otra oportunidadme detuve a mirar a una señora desde el interior de un bus urbano en Barranquilla; ella desde la acera alzó con dificultad la mano para indicarle al chofer que deseaba abordar, llevaba puestos unos zapatos altos, sobre su brazo
derecho sostenía a un bebé y agarraba a otro niño con la mano derecha; pero
como si fuese poco, sobre su hombro colgaba un bolso largo y pesado al parecer
por lo alargado de sus asas, una bolsa plástica con algunos contenidos estaba
apresado con el brazo que sostenía al bebé.

La minifalda y los aditamentos agregados como aretes, collares y pulsera no fueron obstáculo para que este retrato viviente se montara en el bus y pasara con incomodidad la registradora;
“ya le pago” indico al chofer, a medio agarrar para no caerse y asegurando a los niños con lo poco que le quedó libre en sus piernas y manos, sacó un billete arrugado y pagó, luego buscó un lugar donde sentarse dando traspiés.

Ese día me hice una pregunta: “será capaz un hombre de hacer esta maroma”, me la respondí con duda: “creo que no”.

Cualidades especiales.

Ellas sonríen si quieren gritar, cantan si quieren llorar, lloran si están contentas y ríen si
están nerviosas.
Las mujeres tienen fuerzas que nos asombra a los hombres. Ellas cargan niños, penas y cosas pesadas, sinembargo, tienen espacio para la felicidad, el amor y la alegría. Ellas sonríen
cuando quieren gritar, cantan cuando quieren llorar, lloran cuando están contentas y ríen cuando están nerviosas, esperan una llamada por teléfono de su hombre avisándole que llego sano y diciéndole que la extraña.

Las mujeres tienen cualidades especiales., se ofrecen para las causas buenas, son voluntarias en hospitales, llevan comidas a los necesitados, ellas trabajan como niñeras, amas de casa,
abogadas y solucionan disputas entre niños y vecinos, usan trajes, vaqueros, uniformes y minifaldas. Las mujeres recorren largos caminos para conseguir la mejor escuela para sus hijos y la mejor atención para la salud de su familia.

Ellas no aceptan un "no" como respuesta cuando están convencidas que hay una solución.
Las mujeres escriben una carta de amor a su hombre y saben pedir perdón y perdonar. Son inteligentes y saben de su poder, sin embargo, saben usar su lado suave cuando quieren conseguir algo, las mujeres se alegran o lloran cuando se enteran de un nacimiento o
matrimonio. Saben que un abrazo, un beso y un "te amo" puede
sanar un corazón roto.

Una mujer puede lograr, que una mañana, una tarde o una noche romántica sean inolvidables.
Las mujeres vienen en todos los tamaños, colores y formas; viven en casas, cuartos, cabañas.
Ellas corren, manejan, caminan o usan el computador; el corazón de una mujer es lo que hace girar el mundo; todo lo que ellas quieren es un abrazo, un beso, una caricia. Las mujeres tienen mucho que decir y mucho para dar, la belleza de la mujer no está en la ropa que lleve, la figura que tenga o la forma en que se peine.
La belleza de una mujer debe verse en sus ojos, a través de ellos, porque es la puerta a su corazón, el lugar donde el amor reside. También se refleja en su alma. Es el cuidado que ella le da a la pasión para estar con el que ama a quien se entrega inocentemente.
Es el cuidado que ella le da a su amado cuando está enfermo o cuando le prepara una taza de café en las mañanas o en las noches; la belleza de una mujer con el paso de los años crece hasta el infinito.

La mía, o yo él de ella.

Morena clara, cartagenera, amante de la limpieza, excelente para encontrar detalles, dadivosa, familiar, no le gustan las cirugías estéticas, le fascinan los juegos en el computador y los de naipes, nerviosa, no le caen buen las cucarachas, las hormigas ni los mosquitos; le encanta el arroz con leche, los dulces y los bocadillos.

Malgeniada e impulsiva. Con estas tendencias me ha llevado a aprender muchas cosas que las mujeres reclaman en cuanto a comprensión, tolerancia y paciencia; le gusta vestir bien y hacer
compras, colecciona zapatos y bolsos que luego regala aún sin usarlos.

A Cecilia la atacan los nervios cuando algún malestar llega a mi cuerpo
y por ello he adoptado silenciar mis dolores, solo para verla sonreír siempre
con esa expresión tan hermosa con la que un día me enamoró en la Plaza Santo
Domingo en Cartagena; agarrado de su mano he recorrido gran parte del país y hemos soñado juntos en un sendero de Boyacá, en un Festival Vallenato o en cualquier playa del Caribe Colombiano.

No despertamos regularmente a medianoche a contarnos historias largas y
cortas que terminan en pasión, le canto canciones al oído, le hago cosquillas y
luego roncamos sin sentirnos, hasta cuando despunta el sol; compartimos la vida
sin afán y nos miramos de frente, de cuando en cuando para reafirmar nuestros
sentimientos.

“Siento que soy dueño del mundo cuando te tengo a mi lado”, le digo cuando la enamoro más de dos veces diariamente, ella lo sabe pero se lo recalco y me entiende que no tengo nada: solo a ella. Lo material es superfluo ante esta grandiosidad del amor que nos damos y nos decimos: “nada es
tuyo, nada es mío, solo el amor es de nosotros”.

Un vehículo, una finca, un apartamento, una hoja de papel, una mancha en
el mantel o el vestido, computador, arete u oropel de cualquier tamaño o color no entorpecerá jamás en su funcionar a nuestra relación, por cuanto ella es más grande y significativa que cualquier
cosa que nos rodee.

Y aúno en mí entender el valor humano que hay en el entendimiento y
proceder de cualquier mujer, ellas todas son hermosas, pero la mía es más bella que todas.

Día de la mujer

Aunque para mí todos los días son para Cecilia, hoy cuando se conmemora este día dedicado al ser más maravilloso del universo: La Mujer. Deseo por este medio hacerles llegar a todas mis más grandes sentimientos de confraternidad y pido perdón a todas, por todos los hombres, tras la discriminación a que fueron sometidas en el pasado y eso de haber logrado el derecho al voto, al pleno derecho de ocupar cargos públicos en igual proporción a los hombres o a ser profesionales y a no ser discriminadas, es algo que nunca debió existir por
cuanto ellas son las dueñas de la vida, pues son dadoras de vida cuando son
madres.

GRACIAS MI CECY POR HACERME TAN FELIZ

sábado, 4 de febrero de 2012

CODAZZI: TIERRA DE RECUERDOS



Por Rodrigo Rieder

“Hay cosas bellas en la vida que solo con la muerte pueden
acabar”. Así comienza una hermosa canción de Emilianito Zuleta que escuché
estando jovencito en Codazzi. Ese pueblecito que me vio nacer en la “Calle del
Toro” un 20 de mayo de 1950.
La vivienda donde reside Basilio detrás del cine Tiyico,
recibió mis primeras travesuras y las inquietudes de mi papá, quien volaba
cometas con luces originadas por focos de manos
instalados en sus estructuras que hacían de los momentos un espectáculo que
llenaba la as puertas de mi casa en las oscuras noches del Codazzi sin energía eléctrica
en las primicias de los años de la década de los 50s.
El agua para el consumo
humano se vendía en burros por los jóvenes muchachos que antes de ir a clases
traían de las múltiples acequias, el precioso liquido con que se llenaban las
tinajas; me acuerdo que cuando estaba más grandecito en la tienda de nuestra vivienda había un radio tan grande como
una butaca, el cual tenía un bombillo verde que se encendía una vez se
calentaba y comenzaba a funcionar después que se prendiera un motor para
generar la energía que servía para alumbrar las noches hasta que nos acostábamos.
En la mañana de los domingos iba a misa con mi abuelo
Rodolfo y nos poníamos a presenciar alguna travesura de mi padre Mauricio
Rieder, quien hacia piruetas en una bicicleta de doble marco en tamaño
fabricada por él mismo y de las continuas bromas y pases de magia que hacía
para divertir a los que asistían a la gran segunda tienda del centro (la primera
pertenecía a mi abuelo).
Mi madre Dilsa Durán, quedaba acompañada de Rosalía y Martha,
dos muchachas de 7 y 8 años en esa época y las cuales habían criado mis abuelos
desde bebes después que su madre, una indígena yukpa la picara un alacrán en el
seno y muriera por tal fatalidad.
En algunos momentos de esa juventud íbamos a La Palestina,
una finquita de propiedad de mi familia materna al lado de
El Cairo y donde después de muchos años funcionó una pista de aterrizaje
de avionetas de fumigación (Fadeco), donde había toda clase de frutas y se
procesaba la caña de azúcar para hacer panela.
Fueron los mejores y mayormente disfrutados años de mi niñez,
en esa finquita fui un niño repleto de felicidad; mi tía teresa me regañaba
cuando corría detrás de las gallinas. Toribio, Mabel, Antonio, Beatriz, Carmelo
y Julio eran unos muchachos que no sé porqué razón quedaron sin padres y fueron
criados allí sin ningún requerimiento económico por parte de ellos, ni
distinción frente a los otros primos míos, ellos también se consideraban
familia por todos nosotros.
En La Palestina se cosechaba arroz, maíz, plátano, yuca y
habían sembrados menores para complementar la alimentación como ajíes,
cebollincitos, limones y demás. Los frutales de todo género en clima caliente
estaban sembrados a la entrada de la estancia por donde también corría una
acequia de fresca y limpia agua que después con el paso de los años
desapareció.

LOS QUE ME QUEDAN
De los hijos de la hermana de mi mamá o bien sea Teresa quedan tres hijos que residen en el barrio
Las Delicias: Luis Felipe Rodríguez, Marcelino, José Alberto; Mariana habita en
Barinas Venezuela con su familia, ya murieron tres hermanas de ellos: Esther, Rosa
y Edith Marina.
Esa es la familia con todos sus descendientes, que me queda
en Codazzi aparte de dos hijos Ulises Rodolfo y Efer Amid junto con sus hijos.
La última vez que fui a mi tierra me emocioné tanto que
lloré a la entrada donde está ahora una guitarra, recorrí las calles con una
calma de misionero, Cecilia me observaba con detenimiento y cuando llegué donde
Felipe, o bien sea El Ringo, así le dicen en el pueblo desde cuando se
emocionaba cuando presentaba películas como operador de maquinas en el cine
Tiyico de tal personaje pistolero que a él lo emocionaban mucho, me emocioné
mucho y hable hasta tarde de la noche hasta cuando el sueño me reclamó en la
cama en las horas de la madrugada.
En una de las vueltas que di por el vecindario encontré a
Marcelino y su esposa Elba sentados como dos palomitos en la puerta de su casa,
a José Alberto no lo vi, pero para él tengo reservado mi próximo viaje a la
ciudad de mis ancestros.
Salí en la mañana con destino a Bucaramanga, pasé nuevamente
por las principales calles de mi pueblo, todo está cambiado, las casas están desteñidas,
los personajes de mi juventud están cansados en su caminar y la piel se les ve
un poco ajada, mucho pavimento en sus calles, el agua no llega a los hogares
continuamente y hay muchas bicicletas y mototaxis recargando el diario
trajinar, en fin es otro Codazzi distinto al del Pozo de la Vuelta, al Siderio,
al de los ruidos temprano de los motores de las avionetas y al de los gritos de
los voceadores que requerían trabajadores para relear o recolectar algodón en las fincas.
Besé a Cecilia al pasar por el lugar donde una vez existió
La Palestina, no hay gran cosa allí ahora, no existe nada sembrado, la tierra
está árida y no hay ninguna acequia, el Pozón está seco y solo cuando pasamos
por Motilonia vi fertilidad.
Me llevé los recuerdos los guardé en el ganchito de las
cosas hermosas contenidas en mi libro y me dedique a vivir el presenta que hoy
me regala la vida al lado de una hermosa mujer.


miércoles, 11 de enero de 2012

DESAPARECIÓ LA FIGURA DEL FRAY


*Uno de ellos ayudó a forjar mi vida, otro me enseñó a ser laborioso.

Por Rodrigo Rieder Durán

Las primeras enseñanzas que recibí fue de un fray en Codazzi. Como no recuerdo el
nombre de ese enérgico hombre que con libros FTD, catecismo Astete y cartilla Alegría de Leer, me enseñó las cuatro operaciones matemáticas básicas y lo concerniente a y esencial en gramática, higiene, urbanidad, historia patria y cívica, quiero rendirle un homenaje a ese
primer religioso anónimo quién en épocas de Rojas Pinilla me enseñó a ser
conservador.

El homenaje es a la figura de Fray, hoy casi perdida en la vida de los religiosos católicos occidentales del profesor de mi vida arriba citado; esa deferencia la centro en Fray
Carmelo de la Punta de Valencia.

Él había llegado a Colombia en el año de 1894, recorrió la Guajira al lado de las Terciarias Capuchinas luego fue a San Sebastián, hoy Nabusimake llegando a Codazzi en la década
de los 30. Fray Carmelo había nacido en el caserío marítimo de la Punta (Valencia) el día 7 de enero de 1883. Se le puso por nombre Ramón. Su madre, Vicenta Real, murió a consecuencias del parto. Su padre, José Rodrigo, le educó cristianamente y desde muy jovencito lo dedicó a las faenas agrícolas.

Desde entonces sintió la vocación religiosa que él alimentaba colaborando con el cura párroco de Valencia España, tierra donde nació mi abuela paterna Paulina Tenas Anglés de Rieder.

EN CODAZZI CON JUBILO HIMENSO

Fray Carmelo, un hombre de escasa cultura académica, pues solo había estudiado unos cursos de primaria en la escuela de su pueblo, se convierte poco a poco en un hombre imprescindible en marcar las directrices pastorales en el trato con los indigenas motilones.

En esta primera etapa tiene la oportunidad de adentrarse en la cultura indígena y chapurrear el idioma yuko en la zona de Becerril, que en esos tiempos pertenecía al municipio de La Paz, igual a Codazzi. Acompañaba al sacerdote Camilo por las distintas rancherías de los indigenas esparcidas por toda la sierra de Perijá (San Jenaro, Sokorpa, Sokomba, Sikakao, San José, La Cumbre, Sikarare, El Milagro, etc...). Incluso, en ocasiones, le tocaba estar sólo. Estando en Becerril con el padre Camilo les llega la noticia de que el invierno ha arrasado la casa misión de la sabana de San Jenaro. Carmelo es enviado a arreglarla por parte de su superior y lo logra..

Ya curtido misionero, le habían destinado a ejercer labores domésticas sucesivamente en los recién inaugurados orfelinatos de San Sebastián y La Sierrita, para incorporarse definitivamente mas tarde a Codazzi a partir del año 1935. Desde entonces, Codazzi se convertiría en su hogar, su delicia, el objeto de sus amores.

En Codazzi, aparte de atender a los niños del internado y a los indigenas que con cierta
periodicidad bajan de la sierra, se dedica a cultivar la huerta de la Trinidad, contigua al orfanato,donde está actualmente el cementerio de la población "que estaba hecha un esqueleto e invadida por cerdos salvajes que andaban por la zona en esa época."

Fray Carmelo la convierte en un vergel de esperanzas, aprovechando el canal, que desde el
río Espíritu Santo conduce las aguas hasta el actual Codazzi, hoy esas asequias desaparecieron y que fueran construidas por el padre Andrés de Oliva, al fundar el pueblito muchos años atrás con el nombre de Espiritu Santo en el siglo XVIII.

En la finca construye varias acequias que riegan los distintos bancales y produce en
abundancia las hortalizas propias del terreno.

En 1947 Carmelo recibe el mandato del Superior Regular de escribir sus memorias misionales. Con toda humildad pone manos a la obra, a pesar de cometer tres faltas de ortografía cada dos palabras, dejó un escrito interesantí­simo, vivo y descriptivo de lo que es la vida de la misión y del misionero.

Recién llegado a Codazzi en esa segunda etapa de vida misionera, Monseñor Bienvenido
le encarga la delicada misión de acompañar al etnólogo alemán Doctor Gustavo Bolinder, quien se bajó en casa de Rodolfo Rieder Herold, mi abuelo y esposo de Paulina Tenas, en una expedición científica por la Sierra de Perijá.

Acertada elección de un baquiano del terreno y de la cultura indígena. Se detuvieron en San Jenaro, Menastara y Sikakao, y de vuelta por Ven­ezuela, regresaron a Colombia. Bolinder encontró en la persona de este sencillo misionero un gran caudal de datos científicos, que recogió en su obra "Indios de los Nevados Tropicales", y en diversos artículos publicados en revistas
científicas alemanas

La última vez que lo vi en la parroquia llevaba una llave en la mano para abrir un depósito de chécheres viejos que le había encargado el padre Generoso Ballestas por allá en los años de 1966 si no estoy mal recordando.

Fue enviado a España por la curia ya viejo por el Obispo Roigs y Villalba. Al despedirse, Fray Carmelo, nimbado de ternura y sencillez, le dice al obispo: "Papaito, ¿puedo seguir siendo su cirineo?". Y fundiéndose en un fuerte abrazo, hasta derramar abundantes lágrimas, el obispo le contesta: "Tú seguirás siendo mi cirineo, hasta el día de mi muerte". Fray, Carmelo murió en Valencia con fama de santidad el 4 de febrero de 1977.

Hoy lo recuerdo con la nostalgia del hombre maduro, como el codasence que vivió etapas en su pueblo y que hoy las recuerda con cariño, como deben recordarla muchos de mis paisanos regados por el mundo.

QUE ES SER FRAY

Fraile, del latín "frater"significa hermano, es el nombre utilizado para referirse en la Iglesia Católica a losmiembros de las Órdenes Mendicantes nacidas en el Siglo XIII predicando la renuncia a las riquezas materiales y la acción apostólica y evangelizadora. El significado de
"hermano" implica la existencia de relaciones de fraternidad entre los integrantes de la comunidad. En estas órdenes (Dominicos, Mercedarios, Franciscanos, Agustinos, Carmelitas, etc.) es común utilizar el término "fray" como prefijo; ejemplo: fray Bartolomé de las Casas.
Un fray se diferencia de un monje o cura en que su ministerio lo lleva a trabajar por el Reino de Dios fuera del monasterio, mientras que, tradicionalmente, el monje o cura de otros tiempos normalmente no salían de su monasterio o parroquia, en el que se dedicaban a la oración y las labores internas. El monje se identifica con su monasterio mientras que los frailes suelen ser cambiados de lugar según los superiores lo necesiten.

domingo, 23 de octubre de 2011

MUJERES OJO CON LAS CIRUGÍAS PLÁSTICAS


Por Rodrigo Rieder

He tratado de entender a las mujeres toda
una vida, pero me doy por vencido cuando recuerdo una frase que me dijo un
veterano (Laureano Collazos Sanín): “A las mujeres no trates de entenderlas,
a ellas solo hay que quererlas”.
Cuando noto que una mujer no se quiere a
sí misma, entonces trato de quererla yo.
A veces ellas se confunden y creyendo
quererse tratan de modificar sus cuerpos con operaciones quirúrgicas que luego
pasan a ser unas pesadillas durante el resto de sus vidas. Es que el cuerpo no
resiste a esa transformaciones y comienza a buscar alternativas que traen como
consecuencia incomodidades, dolores, tensión de músculos, deformación de células y miles de cosas más.
Tan hermosas como son las hembras al
natural, una mejilla tersa aun con arugas es deliciosa al contacto; una nalg flácida
y tibia no es desagradable acariciarla; también los flácidos brazos de un
cincuentona dan apretujones deliciosos y quien dijo que unos labios de mujer
madura no saben besar.
Ya han pasado algunos años desde cuando
los cirujanos plásticos desocupados de Colombia, que en su momento eran
millones; se reunieron por intermedio de su asociación rector y decidieron
reunir muchos millones de pesos para cancelas a las dos cadenas de televisión
privada que dominan al país para que comenzaran a hablar de las bondades de las
cirugías plásticas; hoy esas mujeres que fueron sus pacientes o clientes se
dieron cuenta de la realidad tras ver los resultados a tiempo más largo cuando
cada cuerpo intervenido, como el mar empieza a reclamar su espacio mutilado.
Hay que tener cuidado, porque esa misma
acción se dio para interpretar a los gordos y flacos (a), hoy para los de la televisión, solo las personas
delgadas son triunfadoras en el mundo, cuando eso no es verdad
Mujeres y, como he tratado de quererlas,
no las critico, pero si les hago ver las consecuencias de tratar de tal manera
al cuerpo que Dios les dio, y les digo:
Mujeres, no cercenen sus cuerpos, para que
usas el llamado botus o los polímeros en tu cara o tu boca; a esa boca enséñala
a besar delicioso y al cutis de tu cara guíalo para que disfrute caricias de
seres amados; el rostro bello de mujer se ve lindo cuando expresa sinceridad en
la emoción de una carcajada o de un orgasmo.
Mujeres, no modifiquen sus nalgas por
Dios, lo importante de ellas no es su dureza, más bien el movimiento nos causa
emoción a los hombres; pienso que las suaves caricias puestas allí para Ustedes
también son disfrutables.
Mujeres, para que operan su senos; cuídalos,
son una parte delicada de tu cuerpo, las puso Dios allí para amamantar, para
darte estética en la hermosura y para atraer a los hombres.
Mujeres,
para que llenan de cicatrices el órgano más grande que tienen, su piel.
Ella se va a volver insensible como resultado de la autodefensa corporal; así
quedarás insensible al tacto, desagradable a la vista del destape y áspera a
los roces románticos.
Mujeres, lo más importante en Ustedes es cuando están
firmes en el amor, en la actitud para amar, si; para dar amor a sus hombres, a los hijos y a la familia. Debes aceptarte como
eres, como Dios te hizo: bella, Ustedes por naturaleza todas son hermosas.

jueves, 16 de diciembre de 2010

EL BRUJO, EL COMERCIANTE, EL CONDOR Y YO.
















EL BRUJO, EL COMERCIANTE, EL CONDOR Y YO.

Por Rodrigo Rieder

Había llegado al lugar sobre la Sierra Nevada obligado por la situación de escasos recursos por la que pasaba en esos momentos y había alquilado mi carro, un jeep blanco modelo 70 que servía de taxi en Valledupar; estaba sentado sobre un árbol caído mirando el horizonte y rumiando el futuro; el frío me calaba los huesos y a la distancia observaba como mi transportado cliente sacaba un mantel rojo a cuadros y se lo mostraba al brujo quien reposaba sobre una banca de madera ubicada debajo de la enramada que contenía el cernido sereno que caía del cielo gris.
El nigromante se llamaba Baudilio; un kankuamo muy visitado por enfermos, políticos, profesionales y viejas beatas que cansadas de pedir imposibles a términos rápidos en la iglesia, y entonces decidían venir donde él para tratar de aligerar sus intenciones.
Las orejas y la nariz estaban frías, una helada visita acariciaba mis mejillas cuando de pronto sentí un aleteo suave y fugaz; alcé la vista y sobre el cerro que tenía al frente vi cruzar cortando la brisa a la bella y grandiosa ave; movía el pescuezo mirando para la oquedad donde abajo corrían cristalinas aguas; allí estaba el cadáver de un perro según observé a la distancia.
Me acomodé en el tronco buscándole a las nalgas el menor maltrato y observé la picada del alado animal sobre lo que podría ser su almuerzo, miré el reloj, las 12 del mediodía. Pasó y pasó rasante, pero no se atrevió a posarse en ningún lugar; de pronto sentí el sonar de unas tapas de ollas y miré hacia la casa del brujo Baudilio; se trataba de una especie de exorcismo donde al parecer se ahuyentaba la mala fortuna del comerciante hotelero quien tenía dificultades para vender sus comida; me dije: “Cada quién cree en lo que desea creer” y superé la distracción al ver al cóndor sobre la rama de un árbol solitario muy cercano a la mortecina.





Entonces si lo vi detalladamente , él es un símbolo nacional de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, y tiene un importante rol en el folklore y la mitología de las regiones andinas de Sudamérica; cuando pensaba en ello vi su negro plumaje y el hermoso cuello blanco purpura; la roja cabeza que meneaba a cada instante como espantando mosquitos que revoleteaban su pescuezo, este se me parecía al miembro viril de los perros.
Silencioso como un veterano de cualquier especie animal, pausado en sus movimientos y altivo en su porte natural, me hizo sentir al igual que él; “el mundo es abierto como el horizonte que visualiza el cóndor en las alturas” pensé, “hacía donde irá mi vida” volvía a pensar y me sumí en la planificación que me permitía la paz, el frío y la tranquilidad que se vive en la Sierra Nevada de Santa Marta.
El cóndor andino se encuentra distribuido a lo largo de la Cordillera de los Andes, desde el sur de la Tierra del Fuego (Argentina y Chile) hasta el occidente de Venezuela, su área máxima de difusión hacia el este se ubica en Argentina alcanzando el Océano Atlántico en las provincias de Santa Cruz, Chubut y Río Negro. Sin embargo, en Venezuela fue declarado en extinción, y en Colombia, el Perú y Ecuador sus poblaciones naturales han disminuido.
Hoy ya próximo al comienzo de ser vencido por los años me siento como ese legendario cóndor; buscando carroñas de una vida que está pasando sin que me diese cuenta de las reales importancias que en ella hay, de las pequeñeces que engrandecen al hombre y que pasan como pasó el vuelo del cóndor sobre mis sienes en un momento de espavilación mientras rumiaba el futuro de mi vida sobre aquel tronco del viejo frailejón caído.


Es el año de 1972, ye tengo recorridos por Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Venezuela y Guyana, no valoro el precio de la libertad en ese momento de ver al cóndor, tampoco dimensiono en mis cavilaciones sobre la inmensidad del cielo y de las montañas que me rodean de cuan bello es tener la autonomía sobre sí mismo para decidir, actuar y otras cosas que pasan a ser alimento del ser integralmente.
Ahora al escribir soy sexagenario y veo la vida de una manera diferente a cuando fui por la vida en alguna oportunidad, vagando sin saber que deseaba y se me fueron los años sin que me diese cuenta.
Vuelvo a la realidad y miro al lugar donde el cóndor saca presas del cadáver del perro, los pocos pasos que da para acomodarse son torpes, pero la mirada es inquieta y está coordinada con movimientos involuntarios muy agiles, las plumas le brillan al reflejo del poco sol que se filtra por entre las nubes. Engulle sin prisa y se mueve en un recodo de la falda montañosa donde otras aves carroñeras esperan que él termine su faena para entrar a rematar lo que reste del barcino despojo.
Escucho los murmullos de la conversación, me pongo de pie y camino hacia el lugar donde Baudilio está entregado unas botellas de brebajes y unturas al comerciante de hotel junto a las explicaciones de uso y a las predicciones de lo que podría suceder en el futuro. Llego a la enramada cuando las conversaciones han concluido noto en la pronunciación o el acento del hechicero que habla un mal español, por ejemplo decía: antonces por entonces, estabanos por estábamos; me pregunté, como vienen personas profesionales a consultar a este señor que no sabe ni hablar.
Lo anterior lo reflexioné tras ver un paquete de fotografías expuestas como trofeos, de reconocidas personas de la política, la medicina, farándula y demás donde se apreciaba en su momento como acompañaban a Baudilio, quien narró luego como muchos personajes con distinciones de gobernantes fueron tratados por él.
Cada quien tiene en su cabeza y entender a un mundo, pensé; dispusimos el regreso y cuando conducía el jeep por la serpenteante vía, miré el horizonte y ahí volaba el cóndor; él igual que el brujo andaba sobre algo que ambos creían conocer; el hotelero mexicano y yo tal vez estábamos desorientados.
Todos somos sabios en lo que manejamos, en ese momento yo lo era como conductor, ahora me creo sabio en la reflexión y 28 años después escribo sobre ello.
El hechicero supe años después había muerto de cirrosis, el comerciante se fue a montar un hotel a Bogotá donde la gente come más y a menudo, el cóndor debe tener generaciones que derivaron de sus apareamientos con alguna cóndor de la Sierra Nevada y yo un periodista en el ocaso de sus intenciones de escribir crónicas como está, donde hago reflejos de una vida llena de todo donde ahora veo la felicidad de una manera distinta.